Las elecciones presidenciales realizada el 28 de octubre, tuvo el desenlace anunciado por todas las encuestadoras, ya que la candidata del Frente para la Victoria, Cristina Fernández, se consagró como presidenta electa con el 44,9% de los votos, seguida por la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió con el 22,9%.
De esta forma, la oposición no pudo alcanzar la instancia del balottage, y tampoco la franqueza de admitir su derrota. Por el contrario, los candidatos derrotados formularon diversas denuncias sin presentar ninguna prueba, como el Candidato de Recrear, Ricardo López Murphy, quien dijo “las reglas institucionales están afectadas, y hay una fuerte crisis de credibilidad” Al respecto, es evidente que Murphy tiene esas dificultades porque los electores no le creyeron, y en consecuencia, obtuvo sólo 264.566 votos, a pesar de haber invertido en la campaña 1603178 pesos, es decir, cada voto le costó 6,05 pesos.
En tanto, el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Carlos Blumberg, quien obtuvo el 0,89% de los votos, declaró “estoy muy triste porque se está configurando un fraude” Con esos mismos términos podría haberse referido mejor a las falencias del padrón, donde aún figuraba como ingeniero.
Por su parte, Elisa Carrió no utilizó los micrófonos que la rodeaban para felicitar a la triunfante Cristina Fernández, pero si expresó en ellos la causa de su derrota “el problema fue la impenetrabilidad de mi discurso en las provincias del norte” En este sentido parece haber limitado dicha cualidad a un sólo aspecto personal, cuando en realidad la caracteriza por completo.
Luego logró una definición más precisa al afirmar “somos una representación clara de las clases medias y medias altas con sus valores” De esta forma marcó distancia con quienes los políticos nunca deberían alejarse, los pobres.
En cuanto a la presidenta electa, tampoco las tiene todas consigo, ya que deberá conducir a la Nación por un camino plagado de obstáculos y tan inestable como los precios. Al respecto,
en los últimos días aumentó la baja de bandera de los taxis en un 20%, la medicina prepaga en un 24%, y se esperan subas en las tarifas de los servicios públicos; en suma, se profundizará el descontento social. En este contexto, Cristina tendrá que estar rápida de reflejos para eludir los baches, y hallar la oculta dirección hacía la prosperidad.

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