jueves, 3 de abril de 2008

CRÓNICA SOBRE CAMPOS, CACEROLAS Y DINERO

Durante el año 2001 los dirigentes piqueteros, Raúl Castells y Luis D´Elía, movilizaron una y otra vez a los integrantes más humildes de la sociedad, con escaso o nulo resultado político. Debido a que sus demandas no fueron atendidas, y tampoco lograron la adhesión del resto de la población. Menos aún, pudieron disputarle el poder al Gobierno de Fernando De la Rúa.
En tanto, las clases medias y altas tuvieron mejor efectividad, cuando se rebelaron ante el corralito financiero aplicado por el entonces Ministro de Economía, Domingo Cavallo, sobre los depósitos bancarios.

Así el 20 de diciembre del 2001 pasó a la historia, cuando miles de ahorristas hicieron retumbar sus cacerolas para reclamar la devolución de sus dólares. Acompañados también por otros sectores, igual de cansados de los desaciertos del gobierno aliancista. Ambos así exigieron a gritos “que se vayan todos”. Y al menos algunos se fueron.

Años más tarde, los desincronizados golpeteos de ollas volvieron a oírse en Plaza de Mayo, y otra vez el dinero fue el motivo de disputa entre el Estado y parte de la sociedad. Aunque en este caso bajo la forma de retenciones móviles sobre las exportaciones.
En consecuencia, la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, explicó que el aumento de las alícuotas se hizo con el fin de redistribuir los ingresos, y en ese sentido, se aplicará sobre quienes tienen una “rentabilidad extraordinaria” gracias a las políticas establecidas desde el año 2003. Por estas razones, denominó a las manifestaciones contrarias a la nueva la medida como “piquetes de la abundancia
A modo de respuesta, en uno de los cortes, productores agropecuarios levantaron una bandera, donde se pudo leer “Presidenta de la abundancia: tus zapatos valen lo mismo que mi camioneta".


De esa forma, quedó en claro que la explicación gubernamental no logró convencer a los ruralitas sobre el derecho que tiene el Estado en quitarles cerca de la mitad de sus ganancias.

Por otra parte intercedió en el conflicto el líder piquetero, Luis D´Elía, quien dejó de cortar calles y se ocupa ahora de que otros tampoco lo hagan. En este sentido, el 25 de marzo junto a sus muchachos corrieron de la Plaza de Mayo a todo aquel que osara en manifestarse contra del oficialismo.
Además D Elía afirmó que se debe avanzar en el desalojo de las rutas, y agregó “El Gobierno tiene derecho a abortarlo. Porque le están haciendo lo mismo que le hizo la CIA a Salvador Allende en 1973” ¿No será mucho?

De todas formas la tensión en el país fue muy grande, ya que los desacuerdos entre los sectores en disputas pusieron en riesgo el abastecimiento alimentario de la sociedad en general. Que en muchos casos, no sabe de parte de quien ubicarse.


En efecto, todo resulta confuso, por un lado el gobierno se refirió a las retenciones móviles como una manera de quitarles a los más ricos para darles a los más pobres. Sin embargo, hace años que el oficialismo anuncia la obtención de superávits fiscales, sin dejar de repartir miseria como política de asistencia social. En este sentido ¿por qué habría de creerles que ahora sí los beneficios van a ser destinados a los humildes?
Por otro lado, no le sienta bien el papel de víctimas a determinados sectores agropecuarios, porque mientras se quejan reciben gasoil subsidiado, pagan salarios y tarifas en pesos, pero exporta casi toda su producción en dólares.

Así como están planteadas las cosas, sólo queda en claro que la insurrección de las masas argentinas se despierta únicamente con las verdes figuras de George Washington o Benjamín Franklin. Quizás en algún tiempo la sociedad cambie sus valores y luche por cuestiones más honorables
. Hoy no parece ser ese momento.