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¿ Quién fue el personaje público más trucho del año 2007?
Terna:
1) El ex Intendente de la ciudad de Buenos Aires, Jorge Telerman, por anteponer la abreviatura “Lic”a su nombre, en diversos decretos, como si contara con el
título de Licenciado.
2) El Candidato a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Juan Carlos Blumberg, al atribuirse en su currículum el título de Ingeniero.
3) El vicegobernador de Misiones, Pablo Tschirsch, por firmar en distinto decretos y resoluciones, como profesor, cuando en realidad nunca logro ese título.
LA DEFENSA DE LA CONTAMINACIÓNA partir de la resistencia de los ciudadanos de Gualeguaychú a la instalación, frente a sus costas, de la pastera de origen fines, Botnia. Ha surgido desde la otra orilla una fuerte defensa al emprendimiento celulósico, bajo lemas nacionalistas y acusaciones a funcionarios argentinos sobre un supuesto pedido de coimas a directivos finlandeses. Además, los orientales critican a sus vecinos por no preocuparse de la suciedad del Riachuelo como si lo hacen
de la potencial contaminación del Río Uruguay.
No obstante, resulta extravagante que un país se apoye en las chimeneas de una empresa extranjera para utilizarlas como nuevos símbolos de soberanía. Sobre todo, porque la planta ha sido instalada en una zona franca, es decir, no le paga impuesto al estado uruguayo, como tampoco abona dinero cuando del recurso hídrico binacional extrae a diario 85 millones de litros de agua.
De este modo Botnia obtiene grandes beneficios en la región, desde la firma de convenios donde los orientales quedaron obligados a indemnizar a la empresa por diversos motivos, como guerras y manifestaciones, pero que por el contrario, la pastera jamás se encuentra forzada a compensar a Uruguay, ni aún en caso de contaminación. En consecuencia, los recursos naturales y la soberanía de los orientales se subordinaron a la conveniencia de capitales extranjeros, aunque los uruguayos apoyen a Botnia en nombre de su nacionalidad.
En ese contexto de confusión, los orientales lanzaron ataques retóricos sobre los gobernantes argentinos, imputándoles solicitudes ilícitas hacia empresa finlandesa, motivo por el cual, botnia se habría instalado en Uruguay y no en la orilla de enfrente. Sin embargo, nadie pudo probar la existencia de reuniones entre funcionarios fineses y argentinos, menos aún, se ha comprobado pedidos de coimas. Por el contrario, si se ha visto una cámara oculta donde el ex gerente de Botnia en Uruguay, Carlos Faroppa, pagaba sobornos a los orientales para que no repudiaran a la empresa en cuestión.
Con la misma incongruencia, los uruguayos reprochan a sus vecinos por ocuparse de la protección del recurso hídrico binacional antes que del Riachuelo. Como si los entrerrianos, quienes son los únicos que se movilizan contra Botnia, vivieran en la ribera del Río Matanza y no sobre el Río Uruguay. Además, el hecho que exista un recurso hídrico contaminado no habilita a que otros también sean perjudicados.
Sin embargo, los orientales con su nacionalismo vacío de contenidos, parecen no entender razones, así le dejarán a las futuras generaciones el legado de una lucha, en favor de Botnia, que no inspirará orgullo sino vergüenza. ¿Cuanto tiempo tardaran en arrepentirse? Por el bien de todos, que sea pronto.